Ir al contenido principal

Merece la pena

Merece la pena
vivir
porque
todo está por escribir.

En este lugar
proscrito de la tarde
te envío
unos versos
poco arreglados, algo
arrugados como una chaqueta
antígua,
que no se hubiera llevado
al tinte hace mucho
pero que sigue siendo elegante,
unos versos sin duda
como este amor
que te profeso
con una vocación diaria,
canto de poeta
que dice contigo en la distancia,
aunque nos separen
más de 300 km
o quién sabe si más

visiblemente tuyo
como
la brisa
que empuja
al río
al pasar bajo el puente romano

Comentarios

Entradas populares de este blog

un hombre, una mujer pueden ser

un hombre, una mujer pueden ser como un viento frío llamándose cierzo en una tarde de primavera que transcurre lluviosa en esta Zaragoza que se presenta como todo un enigma y un dilema ¿qué palabras descifrarán el código escrito tras los cimientos de la ciudad oculta? ¿qué saludo de emperador romano será atendido o desatendido por el sempiterno aprendiz de ajedrecista tras una luz de tubo fluorescente y un cuarto mal ventilado con forma y estructura de oficina ? ¿qué sonrisa de emperatriz romana será custodiada tras la lira que despliega el ejército de árboles tras el susurro de los arroyos que fluyen hasta el gran río? retratos de padre y madre sobre una geografía nítidos como un fotograma

Rosa azul revisitada

Rosa azul, destila tristeza, un perfume que se agria, cuando el presente marcesible se dispara, como una pistola en un duelo por la mañana, y no es Pushkin el malherido, y dentro de una semana nadie velará tu cuerpo ni llorarán por tí. Para destrabar la traba, para desentrañar la entraña, para desincurrir lo incurrido, tiernos besos antecedieron tu partida, y yo me quedé moviendo piezas de manera interminable, contra mi mayor rival imaginario: ese que se apellida como yo, que se llama como yo, que no necesita espacios ni guiones entre sus apellidos, ni carta de presentación para brillar o sentirse importante, pues como todos le colocaron de fábrica una fecha de caducidad, ya que su presente marcesible tornará algún día en el futuro inexistente, y no habrá verbos que conjugar. ¡La única gran cosa fué retomar el ajedrez! Verdad incompleta del amanecer, ¡restalla impoluta! Haz que la ciudad nueva que te ha visto crecer, aprecie tu savia irresoluta. Y si no, otras ci...